Tengo que confesar, que aunque a veces la soledad es necesaria, me desespera. Estaba muy sola ultimamente. Escepto los días que pasaba con Tom, Loggan y Jack. En mi cuarto, solía pasar las horas en mi computadora. Hablando con muchisimas personas a las cuales nunca conoci. Pero me entretenía elogiando las fotos de sus blogs o pidiéndoles consejos que nunca ponía en práctica.
Por casualidad, entré en el blog de una chica morocha, me llamó la atención, eran muy interesantes los textos y fotos que publicaba. Me pareció simpática. Ese día fue la primera vez que hablé con ella por messenger. Me sentí muy bien, Amy era su nombre. Aunque no fue nada importante, fue entretenido.
Hacia ya, más de una semana que no sabía nada de Jack. A pesar de todo, lo extrañaba. Si no lo llamé desesperada, tan sólo fue por mantener algo de orgullo. La tarde del Domingo, suena el teléfono de mi casa. ¿Quién llama un domingo a esta hora?. Levanté el tubo,
- Hola- lo reconocí enseguida, era Jack.
- Hola- el tono de mi voz se notó cortante.
- May, yo...- Su voz se oía diferente a la última vez.
- ¿Si? Dime, ¿para qué me llamas?- Intentaba llegar al punto sin rodeos.
- May, perdón, perdoname, te amo May, te extraño- Se escuchaba tan arrepentido, hasta triste... Era obvio que lo perdonaría, ambos lo sabíamos.
- ¿Cómo puedo creerte Jack?- Intenté sonar hostil, él sabe que siempre volveré, una y otra vez.
- May, no volveré a cometer el mismo error, te necesito, pero no puedo estar a tu lado- me extrañó tal declaración.
- ¿Por qué?- le pregunté entonando mi voz...
- Porque no estoy preparado para hacerlo. Tenme paciencia, te amo May. Sigo creyendo que mi vida será a tu lado.- Simplemente no podía resistirme a tal muestra de arrepentimiento. Decidimos vernos el martes por la tarde, entre las seis y la siete, en una cafetería cerca de mi casa.
El lunes Loggan me preguntó si la relación con Jack había mejorado. -Nunca estuvo mal, fue solo una discusión- le contesté sumamente complacida por poder jactarme de eso.
El día martes llegué a la cafetería cerca de las seis. Me senté a esperarlo, Jack era muy puntual... Habían pasado más de 40 minutos, empezé a pensar que no vendría. Mi teléfono no tenía batería por lo que no pude llamarlo. Pasaron más de una hora y media cuando volví a mi casa sumamente descepcionada. Ni siquiera me había llamado. Me preocupé mucho, Jack hubiera avisado si no llegaría, si no iría. Lo llamé, me alivió escuchar que estaba sano y salvo.
Cuando le pregunté acerca de la razón por la que no habia llegado me dijo...
- ¡Ah cierto!, la cafetería, me olvidé-.¿Me olvidé?¿Tan simple como eso?.
- ¿Cómo que te olvidaste?- pregunté indignada.
- Bueno, lo siento, veámonos otro día...- Me propuso tan calmado que me puso nerviosa.
- ¿Cuándo y en dónde? ¡esta vez no voy a esperarte ni cinco minutos Jack!- dije bastante enojada.
- ¿Por qué no vienes a la casa de Tomi el jueves?, sólo estaré yo, él y Loggan viajarán a un campo cerca de aquí, pasarán allí todo el fin de semana.-
- Bueno, está bien, ¿a qué hora te parece Jack?- me gusta pronunciar su nombre...
- No lo sé, cuando quieras- me contestó desinteresado...
Me temo que aunque me ofreció disculpas, éste no es el mismo Jack que conocí. Aunque no puedo decir que dejé de amarlo.
Esperaba con ancias que sea jueves. Extrañaba su piel, sus labios, su voz. El miércoles, por la noche me recosté en el sofá a leer todo lo que Jack había escrito para mi. Cada palabra me recordaba el preciso instante en el cual su voz me recitaba tan emocionantes versos. Aún lo sentía a mi lado a cada minuto. Es la primera vez que siento algo así. ¿Es la primera vez que siento algo así?. No... no lo es. De cierta manera, Nate provocaba algo similar en mi. La diferencia es que a Nate lo conocía hace más de 7 años y a Jack tan sólo hace unos pocos meses. Confiaba en Nate. Dudaba de Jack. Nate era mi mejor amigo. En cambio, Jack, él era por quien enloquecía completamente, pero no era mi mejor nada. No entiendo a qué viene esta comparación. Me dormí y soñé con ambos. Ya no me acuerdo qué, pero lo soñé.
Por la mañana del jueves, desayuné con Amy. Bueno, desayuné en mi cuarto mientras nos comunicabamos por messenger. Ya había comenzado a tomarle cariño. Era bastante diferente a las demás personas que conocí vía internet. Sin embargo, era muy parecida a mi, casi idénticas en varios aspectos. Se había transformado en mi nuevo entretenimiento. Con el tiempo, me dió su número telefónico y hablabamos horas por teléfono. Almorzé algo liviano, solía comer poco por miedo a engordar. Era lo bastante gorda como para seguir engordando. Me encaminé hacia la casa de Tomi. Nerviosa, feliz, entusiasmada, extrañandolo...
Por casualidad, entré en el blog de una chica morocha, me llamó la atención, eran muy interesantes los textos y fotos que publicaba. Me pareció simpática. Ese día fue la primera vez que hablé con ella por messenger. Me sentí muy bien, Amy era su nombre. Aunque no fue nada importante, fue entretenido.
Hacia ya, más de una semana que no sabía nada de Jack. A pesar de todo, lo extrañaba. Si no lo llamé desesperada, tan sólo fue por mantener algo de orgullo. La tarde del Domingo, suena el teléfono de mi casa. ¿Quién llama un domingo a esta hora?. Levanté el tubo,
- Hola- lo reconocí enseguida, era Jack.
- Hola- el tono de mi voz se notó cortante.
- May, yo...- Su voz se oía diferente a la última vez.
- ¿Si? Dime, ¿para qué me llamas?- Intentaba llegar al punto sin rodeos.
- May, perdón, perdoname, te amo May, te extraño- Se escuchaba tan arrepentido, hasta triste... Era obvio que lo perdonaría, ambos lo sabíamos.
- ¿Cómo puedo creerte Jack?- Intenté sonar hostil, él sabe que siempre volveré, una y otra vez.
- May, no volveré a cometer el mismo error, te necesito, pero no puedo estar a tu lado- me extrañó tal declaración.
- ¿Por qué?- le pregunté entonando mi voz...
- Porque no estoy preparado para hacerlo. Tenme paciencia, te amo May. Sigo creyendo que mi vida será a tu lado.- Simplemente no podía resistirme a tal muestra de arrepentimiento. Decidimos vernos el martes por la tarde, entre las seis y la siete, en una cafetería cerca de mi casa.
El lunes Loggan me preguntó si la relación con Jack había mejorado. -Nunca estuvo mal, fue solo una discusión- le contesté sumamente complacida por poder jactarme de eso.
El día martes llegué a la cafetería cerca de las seis. Me senté a esperarlo, Jack era muy puntual... Habían pasado más de 40 minutos, empezé a pensar que no vendría. Mi teléfono no tenía batería por lo que no pude llamarlo. Pasaron más de una hora y media cuando volví a mi casa sumamente descepcionada. Ni siquiera me había llamado. Me preocupé mucho, Jack hubiera avisado si no llegaría, si no iría. Lo llamé, me alivió escuchar que estaba sano y salvo.
Cuando le pregunté acerca de la razón por la que no habia llegado me dijo...
- ¡Ah cierto!, la cafetería, me olvidé-.¿Me olvidé?¿Tan simple como eso?.
- ¿Cómo que te olvidaste?- pregunté indignada.
- Bueno, lo siento, veámonos otro día...- Me propuso tan calmado que me puso nerviosa.
- ¿Cuándo y en dónde? ¡esta vez no voy a esperarte ni cinco minutos Jack!- dije bastante enojada.
- ¿Por qué no vienes a la casa de Tomi el jueves?, sólo estaré yo, él y Loggan viajarán a un campo cerca de aquí, pasarán allí todo el fin de semana.-
- Bueno, está bien, ¿a qué hora te parece Jack?- me gusta pronunciar su nombre...
- No lo sé, cuando quieras- me contestó desinteresado...
Me temo que aunque me ofreció disculpas, éste no es el mismo Jack que conocí. Aunque no puedo decir que dejé de amarlo.
Esperaba con ancias que sea jueves. Extrañaba su piel, sus labios, su voz. El miércoles, por la noche me recosté en el sofá a leer todo lo que Jack había escrito para mi. Cada palabra me recordaba el preciso instante en el cual su voz me recitaba tan emocionantes versos. Aún lo sentía a mi lado a cada minuto. Es la primera vez que siento algo así. ¿Es la primera vez que siento algo así?. No... no lo es. De cierta manera, Nate provocaba algo similar en mi. La diferencia es que a Nate lo conocía hace más de 7 años y a Jack tan sólo hace unos pocos meses. Confiaba en Nate. Dudaba de Jack. Nate era mi mejor amigo. En cambio, Jack, él era por quien enloquecía completamente, pero no era mi mejor nada. No entiendo a qué viene esta comparación. Me dormí y soñé con ambos. Ya no me acuerdo qué, pero lo soñé.
Por la mañana del jueves, desayuné con Amy. Bueno, desayuné en mi cuarto mientras nos comunicabamos por messenger. Ya había comenzado a tomarle cariño. Era bastante diferente a las demás personas que conocí vía internet. Sin embargo, era muy parecida a mi, casi idénticas en varios aspectos. Se había transformado en mi nuevo entretenimiento. Con el tiempo, me dió su número telefónico y hablabamos horas por teléfono. Almorzé algo liviano, solía comer poco por miedo a engordar. Era lo bastante gorda como para seguir engordando. Me encaminé hacia la casa de Tomi. Nerviosa, feliz, entusiasmada, extrañandolo...

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