21/4/09

Capítulo 10


Eran más de las diez de la noche, Loggan y yo decidimos ver una película. Nos sentamos en la sala. Para alegrar el ambiente vimos una comedia. De repente, lo miré, de sus ojos brotan lágrimas. Casi por instinto lo abrazé. No estaba muy segura aún cual había sido el problema pero de todas maneras, él necesitaba un abrazo. Entonces me dijo
- May, nunca va a volver- yo sabía que no era así, pero no quise discutir en ese momento. Ya tenía planeado ir a visitar a Tomi lo antes posible. No es bueno meterse en eso, no, te va a arruinar. NO! ayudarlo, tengo que ayudarlo. Mi mente no dejaba de divagar, se contradecía a si misma. Nunca fue estable, nada en mi fue estable. Se separó de mi, me miró. No pude verlo, mi mirada estaba perdida, las lágrimas me distraían, desde que puedo recordar ver a alguien llorar me descolocaba la mente de su sitio. Descubrir la vulnerabilidad en la gente que creía más fuerte me hacía sentir desprotegida. Y ese sentimiento me desesperaba.
- ¿Estás bien?- dijo Loggan preocupado al observarme tan dispersa.
Él se fué te abandono, Jack se fue. Otra vez mi usual distracción. La peor de todas: Jack. De pronto volví de mis pensamientos.
- Ehh, si, si, estoy... bien- me miró pensativo. No iban a convencerlo mis palabras mientras mi rostro se mostrara tan acomplejado.
- Pensaba- contesté.
- ¿En qué?- interrogó
- En que es lo que haría Jack en este momento- respondí.
- Posiblemente debe estar muy feliz- su rostro se tornó bastante molesto y su voz dejó notar cierto desagrado, enojo quizás. No quise preguntar. El reloj rondaba la 1 de la madrugada.
- Quedate May, es muy tarde para que vuelvas a tu casa- me dijo
- Además, me gustaría mucho estar acompañado hoy- No pude negarme, lo veía muy triste.
Yo dormí en su cama, él en el sofá. No pude convencerlo de que no me pasaría nada si dormía en la sala una noche.
Al otro día, nos levantamos temprano, preparamos un delicioso desayuno. Loggan era muy cuidadoso, siempre daba lo mejor de si mismo. Me pregunto porque habíamos dejado de ser mejores amigos. ¡Ah si!, desde que él conoció a Tomi, hace unos tres años atrás comenzamos a separarnos. Tomi era una maravillosa persona, pero muy posesivo. Conocer a Nate terminó de alejarme. Podría decir que esa personalidad tan llamativa de él me atrapó, me dejó maravillada y nunca pude dejar de sentir esa profunda admiración. Aún después de conocerlo en sus peores momentos, en los más graves errores.
- Deberías alejarte de él- pronunció Loggan, no tenía nada en común con nuestra charla. Pero suele pasar que ambos pensamos en diferentes cosas al hablar de algo en común.
- ¿Por quién lo dices?- pregunté. Aunque estaba segura de quién se trataba.
- Jack- contestó cortante. Ambos quedamos en silencio. Era increíble la habilidad que Jack había desarrollado para producir silencios, confusiones, peleas, resentimiento y al mismo tiempo tan profundo cariño, necesidad, hasta incluso dependencia. Nunca había visto unos ojos más expresivos. Sin embargo nunca pude sacar una respuesta al mirarlos. Parecía bloqueado. Jack actuaba de manera tan desordenada e irracional que nunca podría predecirlo. Aunque saber que puedo esperar cualquier actitud de su parte es una forma de predecir sus actos.
Loggan pensaba en Tomi, yo en Jack, mientras ambos fingiamos inutilmente ser fuertes ante el deseo de pedir perdón por culpas ajenas y suplicar que vuelvan. Ambos lo sabíamos pero nunca lo ibamos a confesar. Un defecto tan grande como amar más allá de los propios límites que pone tu vida y tu bienestar no es algo para alardear.
Al mediodía, con verguenza de haberme aprovechado de las habilidades de cocinero de mi anfitrión insistí en cocinar algo. Sabía que no sería como las pastas del día anterior, pero el intento es lo que vale.
Cerca de el anochecer regresé a mi casa. Otra vez el frío de mi casa. No puedo aguantar la soledad de mi habitación, la oscuridad de mi alma cuando entro en ese lugar. Lo pensé tantas veces, tenía más de mil frases para describir ese encierro que se creaba en mi cabeza. Me enfermaba. Pasaban a penas unos míseros minutos y mis manos se volvían pálidas y temblaban. Esa habitación me traía demasiados recuerdos. Comenzé a enterrarme en ellos. De repente mi imágen sobre el sofá, mis brazos sangraban, la cabeza entre mis manos, sombras invadian mi mente. Podía recordar cada sensación que corría por mi sangre esa noche. ¿O era de día? Eso no puedo asegurarlo. Hacía más de cuarenta días, si mal no recuerdo, que estaba encerrada en mi habitación. Salí por primera vez, cuando Nate amenazó con hacer lo mismo que yo, si no ponía de mi voluntad para estar mejor. Ese cariño tan estrecho que creamos. Me dolió tanto despedirlo, encima de esa forma tan despiadada. Pensando, recordando, de a poco fui cayendo en un profundo sueño... Pero Jack, si, Jack fue mi último pensamiento...

11/4/09

Capítulo 9

Llegué a la casa de Loggan. Me hizo pasar. Estaba raro, callado, triste quizás. Llegamos a la sala y sin decirme ni una sola palabra me abrazó. Me abrazó muy fuertemente casi por un minuto entero. No quería soltarlo, pero estaba impaciente por escuchar su razón, lo que le sucedía. En cuanto se alejó de mi, no pude evitar mirarlo con impaciencia. Pronunció una seña para que me sentara. Se sentó a mi lado y me miró a los ojos. Tomi se fue, me dijo. Habían tenido una pelea. Sabía que esto tendría una repercusión no sólo en el estado de ánimo de Log sino también en Jack y Tomi. Parece ser que Tomi había regresado a la casa de su madre. Y Jack había encontrado un lugar para quedarse. Loggan estaba tan solo como yo. Intenté consolarlo, realmente se notaba frustrado. Luego, antes de que anochezca, Loggan recordó algo como de repente. Me pidió que lo esperara en la sala. Subió rápidamente las escaleras. Tardó más de veinte minutos. Cuando regresó tenía un papel en la mano.
- Toma, es para ti- me dijo.
Lo miré asombrada.
- ¿De quién es?- pregunté mientras buscaba por donde abrir el sobre.
- Tan sólo leela- me contestó en tono de suspiro.
Logré abrirlo, desplegué la hoja, en letra muy prolija que enseguida pude reconocer decía:
" May: tengo millones de cosas que decirte, que explicarte, que contarte. Me gustaría poder decirtelas cara a cara pero sé que ya no quieres verme. Necesito de ti May. Ya lo eh dicho pero necesito tiempo, no más que eso. Tiempo y paciencia. Lo único verdadero para mi es lo que siento por ti. Quiero que seas la persona que esté a mi lado. Te elijo para eso. Te necesito para eso. Entiendo que ya no quieras tener trato conmigo, pero sé que tienes un gran corazón. Tan sólo puedo pedirte una última oportunidad para hacer las cosas de una buena manera. Te pido que entiendas, que es el miedo lo que me lleva a hacer lo que hago. Te amo mucho más de lo que nunca imaginé que podría, eso es lo que más me asusta. Saber que puedes manejarme. Tengo miedo a que me dejes. Es que no puedo creer lo que haces por mi. Lo que me haces sentir. Por favor, extraño tus labios..." Lo sé, yo también extraño los tuyos, pensé. "... extraño tus besos y abrazos. Todo lo que me das, puedo jurarte que no puedo vivir sin ello. Permiteme acercarme a ti nuevamente, quiero demostrarte todo lo bueno que puedo ser para ti. Aunque no parezca asi, una persona como yo puede hacerle mucho bien a tu vida. Yo sé que no hubo nadie con quien tengas una relación tan estrecha. Sé que a pesar de todo me necesitas tanto como yo a ti... Por favor, piensalo... Jack."
Nuevamente quería volver, se que esta vez no debo permitirlo. Le devolví la carta a Log.
- No quiero guardar eso, deshechalo o quemalo, no lo sé pero sacalo de mi vista- dije ya perturbada.
Loggan me pidió disculpas por haberme dado el sobre cuando me vió tan desesperada. Me contó con detalles las razones por las que él y Tomi se habían separado. Cenamos, muy poco ambos. Teniamos, por lo menos yo, la panza revuelta y nauseas de los nervios que me produjo la carta. No quería volver a su lado. No lo haría. Él no hace más que destruirme cada vez con más profesionalismo.

Capítulo 8

Por la ventana entró un rayito de sol que me despertó. Abrí los ojos con pesadez, esperaba encontrar a alguien. Pero no, como todos los días estaba sola. No estaba de ánimo, ni siquiera para vestirme. Tomé la frazada, la puse sobre mis hombros y caminé por los oscuros pasillos. No prendí la luz ni abrí las ventanas, la luz me deja ciega. Creo haber comido algo, ya no puedo asegurarlo. Encendí mi computadora, Amy me saludó cariñosamente. Le pregunté como estaba. Ella me lo preguntó a mi también, por cortesía le dije que estaba bien. Intercambiamos algunas palabras más y me despedí de ella. Siento haberle mentido, no iba a salir. Simplemente no quería hablar con nadie. Sentía la necesidad de aislarme. Volví a mi cama con un cuaderno en mis manos. Me gustaba escribir lo que quería, lo que sentía, lo que pensaba, me hacía sentir liberada. Nunca me fue fácil hablarlo con alguna persona, escribirlo era mi mejor camino. Adornaba tan atormentados pensamientos con las más bellas palabras que conocía. Intentaba mejorar la belleza de mi morbosidad cada vez con más perfección. Confieso que eh escrito versos muy conmovedores y profundos. Me costaba mucho volver a releer lo que había escrito hace un tiempo atrás. Lamentablemente, escribir era mi escape cuando el dolor me agobiaba por lo que esas escrituras eran bastantes fuertes para mi.

Después de descargar mis pensamientos, dejé mi cuaderno a un lado. Me recosté de costado sobre la cama. Y en esa misma posición sin mover absolutamente nada, me mantuve. Tan sólo se representaba en mi, el movimiento de mi pecho al respirar y apenas se sentía. Inconcientemente mi piel comenzó a erizarse y mi mente se liberó del intento de permanecer en blanco y lo recordó a Jack. "...el efecto destructor que producen tus labios en mi piel... Sabes manejar mi vida a tu antojo... Nunca podría entender la razón por la que me dejaría morir en tus brazos, pero lo haría..." ¿De verdad tales palabras eran ciertas? Esta vez, ya no podría creerle. ¿Es que estas palabras son realmente buenas?¿románticas?¿me hacen sentir amada?. Culpable diría yo. Aunque no lo había descubierto aún, embelleció sus frases y palabras haciendolas sonar dulces, enamoradas, de entrega. Cuando tan sólo eran viles acusaciones que fui descubriendo al pasar el tiempo. Cuando llegó a mi, su vida era mucho peor de lo que es ahora. Es más, podría jurar que la única que parecía afectada ante nuestras "peleas" era yo. A pesar de que me juraste amor eterno, por las noches, lo único eterno era mi desvelo. Durante el pasar de mis días, lo eterno fue el pensarte. A pesar de todas tus promesas. Sabía que mientras estaba en mi habitación llorando, recondandote, confabulando razones para saber el motivo de tu odio. Tú, tú estarías divirtiendote con Matt o cualquiera de todas las personas a las que juraste amar. ¿Se los juraste?. Desearía que sólo me hubieras mentido a mi, pero no lo creo.


Hacía más de dos semanas que no salía de mi casa. Los días pasaban sin que me percate de ello. No sé si fueron dos semanas. Pero nadie me había llamado, no había nadie que piense en mi. Yo, por mi parte. Había decidido que no valía el esfuerzo levantarme de mi cama. Y allí estuve todos los días. Justamente estaba pensando por qué Loggan no me llamaría cuando sonó el teléfono. Log y yo estabamos conectados, demasiado. Era él. Jack se había ido de la casa y él quería verme. Me pidió que esa noche lo acompañe a cenar, acepté después de varias insistencias.


2/4/09

Capítulo 7


Hacía mucho que no salía. No quiero salir. Pero de todas maneras lo voy a hacer, no quiero volver a enfermar. Todo comienza quedandome tanto tiempo encerrada. Ya lo viví hace unos años. Con la muerte de Marco. Estaba indignada. La situación que estaba viviendo, no la merecía. Me encerré en mi casa enojada con el mundo. Cerré las persianas, las puertas, mi cuarto estaba absolutamente cerrado y a oscuras. Me acosté en mi cama a recordar cada minuto del 26 de julio. Llorando días completos. Pasaron más de diez días sin comer absolutamente nada, ni salir de mi casa. Nate vino a obligarme a comer varias veces. Pero en cierto momento empezé a temer por él. ¿Y si moría? no podría soportarlo. No lo quería cerca mío. No quería a nadie cerca mio. Si me olvido de todos, quizás no sufra cuando mueran. Si, esa era una buena estrategia. Desconecté el teléfono. Apagué las luces y me encerré dentro mio durante dos meses. No, fueron casi dos años. El primer año recuerdo salir de mi casa aterrada de la gente. De los autos ruidosos que me perforaban los tímpanos. Había demasiada luz, me cegaba. Recuerdo entrar al colegio, sentarme en el fondo. Era la que tenía las mejores notas de todo el curso. Mantenía mi mente aislada de todas las personas que estaban allí. Solía disimular mi verdadero dolor, era impresionante. Aún sigo teniendo ese don, o castigo. Nate logró sacarme de eso. Aunque no me crean, fue él. Mi mejor amigo. Él cambió mi vida. De a poco logró sacarme de mi habitación. Logró convencerme de salir, de relacionarme con la gente otra vez. Fue muy difícil para mi. Pero él nunca me abandonó estuvo a mi lado cada minuto. Por eso es mi mejor amigo.
Jack no me llama. Desde la última vez que lo ví no me llama. Voy a llamarlo. Sí. Quiero salir hoy. Marqué el número de la casa de Tomi. Atendió Loggan. Estaba feliz de escucharme.
- Hola- dijo casi gritándolo.
- ¿Qué tal Log?- le dije entusiasmada.
- Muy bien, ¿No quieres venir May?- era justo lo que quería escuchar...
- Claro- contesté satisfecha - Iré enseguida.
Corté el teléfono. Me abrigué... 30 grados en la ciudad de buenos aires... Exclamó el locutor de la radio. Tengo frío, pensé. Me puse la campera que Kev me había prestado. Caminé lentamente por la calle. Todos tan desabrigados, van a resfriarse pensé. La gotas de sudor caían por mi frente. Dios mio, mi cuerpo no está acostumbrado al frío. Hacé calor, me percaté. Me quité el buzo. Al fin, estaba sofocada. La sensación desapareció. Toqué la puerta. Loggan abrió.
- Hola- exclamé saltando a sus brazos.
Entré feliz, ultimamente volvía a sentir ese cosquilleo en la garganta. Llegué a la sala. Jack estaba sentado en el sofá, Matthew estaba a su lado. Me extrañó mucho encontrarlo allí. Después de oírlo a Jack llorar horas por él, no esperaba encontrarlo a su lado. Felices, hablaban entusiasmados. Jack lo acarició. Me acerqué sin hacer ruido, estaba la televisión prendida con el volúmen alto. Matt se acercó a Jack, estaba demasiado cerca para mi gusto. Jack me vió. Me sonrió y lo besó. Mi mente volvió en si de su usual dibague. ¿Qué?¿Que sucede?. Me tomó un momento asumirlo. -Adiós- dije a Tomi y rápidamente empezé a caminar hacia la puerta, aún sorprendida, congelada por tal imágen. Jack me siguió. Me alcanzó al abrir la puerta. Se pusó delante mio.
- May, no te vayas- me dijo acercandose a mi.
- ¡Cómo quieres que no me vaya si estás en la sala besandote con mi ex novio Jack!- exclamé muy enojada.
De pronto sus rasgos empezaron a notarse borrosos. Otra vez el cosquilleo. Su voz, ya no la escuchaba. Estaba cayendo. Intenté sostenerme de él. Pero erré. Caí al suelo. Estaba frío. No pensé en ello, no pensé. Mi mente en blanco. Pasaron unos pocos minutos cuando desperté, lo primero que vi, fueron sus profundos ojos negros, sus labios. Estaban todos alrededor mio. No es para tanto, pensé. No es la primera vez que me desmayo. Espero que alguna vez dejen de exagerarlo.
-¡May! ¿Estás bien?- gritó Tomi abrazandome, preocupado. - Si, si estoy bien- exclamé intentando recomponerme con la ayuda de Log. Estaba recostada sobre el sillón. ¿Cómo llegué aquí?.
- ¡Hace más de cuarenta minutos que estás así! llamamos una ambulancia, no tarda en llegar. Mantente sentada- Loggan era muy exagerado. -Toma- me dijo Matthew dandome un vaso de agua. Matt si estaba acostumbrado a mis desmayos. Él me conocía muy bien. Aunque la mayoría de las veces me dejaba sobre el sillón y esperaba a que despertará sin ninguna preocupación. Recordé su forma de tratarme. Tuve un impulso de insultarlo pero no me salió la voz. Jack lo miró, se sonrieron. Me dió algo de asco. Él y Matt se fueron al jardín. ¿Bajo mi sauce?. ¡No! mi sauce, no lo permitiría. Me levanté muy enojada, caminé dos pasos y caí otra vez. ¿Por qué soy tan débil?. - Cuidado May- dijo Tomi sonriendome y levantandome del suelo. Lo miré a Log, miré el jardín, mi sauce, mi rostro lo demostraba. Lo comprendió enseguida, me abrazó y pidió a Tomi un té para mi.
- Hablaré con él- me dijo Log. -Llegó la ambulancia.- interrumpió Tomi. El paramédico me revisó. -¿Qué sucedió?- preguntó. - Nada, me puse nerviosa, fue sólo eso.- respondí fastidiada, odio que me repitan una y otra vez todos los problemas de salud que tengo. Luego de recetarme un par de medicamentos y recomendarme una consulta en no sé dónde, se fue. No presté mucha atención. Jack me distraía, ¿cómo podía hacerme esto?, ¡otra vez!. Tomi y Loggan no dejaban de darme los cuidados aconsejados por el hombre de la ambulancia. Estaban preocupados por mi. No dejé de agradecérselo. Matt y Jack volvieron a entrar en la sala.
- ¡Por favor chicos! ya la escucharon, está bien, no exageren- exclamó Matt. -¿Cocinaron algo?- preguntó observando la cocina. -No Matt- contestó Log de mal humor. -Bueno, voy a comprar, sino nadie come aquí- dijo Matt tomando su billetera. - Te acompaño- dijo Jack corriendo detrás de él. - Quiero irme a casa.- Me quejé con Loggan. él me comprendió y antes de que Jack regresara me acompañó a mi casa. La peor noche de mi vida. No, no quiero exagerar, tan sólo una mala noche. Me tiré en mi cama, me dormí rápidamente, estaba muy cansada. Matt es sumamente estresante. Y Jack... Jack me desespera.