Casi un mes después, en el que mi único contacto con el resto del mundo más allá de mi habitación, eran las charlas con Nate, recibí una invitación de Loggan para visitarlo el fin de semana, me insistió mucho con que sería divertido y practicamente me rogó que no pasara un día más aislada en mi cuarto. Acepté muy a mi pesar. El sábado, desperté y con varias horas de anticipación epezé a prepararme, tenía que esconder tras un maquillaje varios días de llanto y unas horrendas ojeras moradas.
Toqué el timbre, era temprano, todavía no era mediodía. Loggan abrió la puerta, me abrazó sorprendido. -¡Entra!- exclamó feliz - Mira quien llegó- dijo a Tomi, el chico que vivía con él... -Que alegría!- exclamó Tomi y me abrazó fuertemente. Tomi y Loggan eran personas muy agradables, sensibles y sobretodo muy expresivos y transparentes. No tenían prejuicios y era muy raro verlos de mal humor. Se habían conocido hace dos años, tenían una amistad a inquebrantable, y se notaba a cada palabra, a cada gesto. Eran un ejemplo para mi. Hacía ya seis meses que vivían en la misma casa, no se llevaban muy bien con su familia. Las razones no vienen al caso.
Tomi me invitó a la sala, donde se encontraban el resto de los invitados. Estaban conversando exaltados, ninguno se dió cuenta que había llegado. Escepto él, que se levantó de la silla aterciopelada y me clavó la mirada. Me quedé perdida en sus perfectos labios, la armonía de su rostro me atrapó. Sonrió tímidamente, se me acercó despacio y me saludó con un delicado beso en la mejilla. El húmedo calor de sus labios me dejó congelada. -Hola, soy Jack, si no me equivoco eres May- me dijo con una voz tan seductora, tan atrapante que no pude salir de mi asombro. Ni siquiera pude contestarle, asentí con la cabeza. Me sonrió y caminó en dirección al jardín. Me senté en una de las hermosas sillas de la sala sin dejar de observarlo. Desde allí, atravéz de un gran ventanal, se podía apreciar un jardín lleno de plantas y flores de una belleza y un aroma inigualables. Sin duda, era mi parte favorita de la casa. Jack se sentó en una silla de madera tallada que se ubicaba debajo de mi árbol predilecto, un maravilloso sauce, sus hojas parecían bailar con el viento, era una maravilla digna de ser apreciada. Otoño, no había visto en mi vida una imágen más bella, lo miraba sin disimulo. De todas maneras, la conversación no era de mi interés. Loggan, que era muy perceptivo, aunque no hacia falta serlo para notar mis ganas de acercarme a Jack, me hizo señas para que vaya al jardín. Me levanté torpemente y abrí con mucho cuidado la puerta de vidrio. Jack estaba de espaldas a mi, no me vería llegar... Antes de que pudiese acercarme para sorprenderlo me dijo serenamente - Es mi parte favorita de la casa- y volteó a verme. Me sorprendió que se haya percatado de mi presencia, habia intentado ser muy cuidadosa de no hacer ningún ruido. Me limité a sentarme a su lado. - Si, es mi lugar favorito también- me miró fijamente. Lo miré, nuestras miradas se mantuvieron entrelazadas por más de 5 minutos, me perdí en la profundidad de sus negros ojos... Aún en ese trance y con una voz suave y curiosa me susurró - No estás bien, ¿te sucede algo?- La pregunta me desconcertó, le dirigí una mirada extrañada, -No estoy demasiado bien, ¿Tan obvia soy?- contesté indignada de mi misma... una leve sonrisa se presentó en su bello rostro, asintió...Pero entonces lo recordé, a él, a el que me había atormentado con su adiós inesperado, mi sonrisa se borró súbitamente. - ¿Es el amor lo que te lastima,no?- logró descubrirme, noté que su mirada también se entristecía. - Si- le respondí intentando no llorar esta vez. Sus lágrimas repentinas me distrajeron de mis pensamientos. Intenté consolarlo, pero rápidamente abandonó su silla y me dejó en el jardín sola. Si no fuera por esa tristeza que dejó notar al abandonarme bajo el sauce, hubiera dado mucha más importancia a tal abandono.
Estuve más de una hora intentando dejar mi mente en blanco, pero el cielo comenzó a nublarse por lo que decidí volver al interior de la casa. Hacía mucho frío, mi piel se había erizado y no tenía nada para abrigarme. Loggan muy amablemente me ofreció que suba a su habitación y busque algo que me gustase para cubrirme. Subí las escaleras sin prisa, caminé lentamente por el pasillo, pensativa. Revisé el armario varias veces, al final me decidí por un sweater gris con una calavera que llevaba un moño rosado, me pareció simpático. Desde nuestra situación bajo el sauce, no lo ví a Jack, ¿se habrá ido sin saludarme siquiera?, pensaba en eso al dar vuelta al pasillo. Lo vi, sentado en el suelo contra la pared. Ya no estaba llorando pero las marcas de sus lágrimas se notaban a causa del maquillaje negro que llevaba alrededor de sus ojos. Tragué saliba, tenía miedo de que me auyentara, pero me acerqué nuevamente y me senté a su lado contra la puerta del baño. Durante 15 eternos minutos estuve mirandolo sin conseguir ni siquiera un mísero movimiento de su parte. Me arrodillé delante de él e intenté sonar comprensiva -Sé que no es fácil, pero puedes confiar en mi- levantó su mirada, intenté transmitirle seguridad, o por lo menos, interés. No conseguí ni una sóla palabra de sus labios. Me puse de pie, y cuando me dirigía al comedor exclamó de repente, casi fué un suspiro - Gracias, pero fue mi culpa- me detuve y volví hacia él, me volví a arrodillar a su lado, esperaba una explicación. - Vivo con Drake- dijo mirando al suelo con verguenza, - ¿Por qué?- pregunté por acto reflejo, - Mi padre nunca pudo aceptar mi relación con Matthew- me dijo tan inocentemente que no pensé en que me estaba confesando que tenía una relación con mi anterior novio, supongo que tenemos gustos similares. Tales similitudes dieron lugar a una profunda conversación de varias horas. Sentimientos, deseos, nuestros dolores y felicidades se hicieron presentes en esa tarde. Sentía que lo conocía más que nadie. Aunque, no sabía que él me había conocido mucho más. Puede que tenga que ver con que una persona sincera es más fácil de conocer. No quiero embellecer mi persona con esto de la sinceridad, pero es lo único bueno que tengo. Esa tarde se mostró tan perfecto e indefenso. Reímos, lloramos. Lo que nunca pude evitar es que a cada momento me guste más. A pesar de saber que no podría estar con él. Cada palabra que salía de sus labios me atrapaba, lo embellecía. Todo terminó en un dulce abrazo que pudo recomponernos bastante. En cuanto se separó de mi, me observó intensamente. ¿Lo haría a propósito?, sería imposible pasar por alto que al mirarme me hacia estremecer, se notaba. Estaba a pocos centímetros de mi, no podía evitar respirar exaltada, él me ponía nerviosa, temblaba. - Chicos...- interrumpió Loggan sin querer - emm.. Perdón- dijo caminando hacia la sala para dejarnos a solas. - No, está bien- dijo Jack antes de que Loggan abandone el pasillo, se levantó de un salto y me ofreció la mano para ayudar a levantarme. Realmente deseaba estar a solas con él, pero bueno, no es algo que yo debía decidir. - Estamos por cenar- anunció Loggan, bajando aceleradamente las escaleras. Nosotros lo seguimos.
Durante la cena, Jack se sentó a mi lado y tomó mi mano por debajo de la mesa. Tan sólo lograba confundir y seducirme cada vez más. Vimos una película, tengo que admitir que ni siquiera eh leído los títulos, Jack me distrajo. Antes de que la personaje principal tome la decisión de suicidarse, decidí marcharme, ya era muy tarde. Jack insistió en acompañarme, no pude negarme. Tuve que devolverle el sweater a Loggan, era su favorito. En el camino, me abrazó fuertemente al verme tiritar de frío y antes de entrar en mi casa me pidió que me comunicara con él en la semana. Me dió su número de teléfono y regresó con Tomi y Loggan, lo habían invitado a pasar la noche.

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