28/3/09

Capítulo 6



Jack me abrió la puerta y se dirigió a la sala. Ni siquiera un beso en la mejilla. El jardín era mi favorito, también el suyo, pero fuimos a la sala. Nos sentamos en el sofá. Él prendió el televisor y me preguntó si quería ver algo. Negué con la cabeza y me recosté. Estaba desilucionada. Había llegado hace cuarenta minutos y ni siquiera me dirigió una mirada, una mísera mirada. Se levantó del sofá y fue hacia la cocina para buscar algo de comer, supongo. No tenía ganas de mirar la televisión. Me senté en el borde del sofá, estaba desganada realmente. Jack entró nuevamente en la sala, se sentó detrás mio y me abrazó suavemente. Respiré profundo intentando reconocer su aroma. Él parecía interesado en la pantalla pero me miraba, volvió a mirarme como antes. Acariciaba mi cuello, mi espalda. Yo estaba tan concentrada en sus caricias, en lo que hacía y lo que dejaba de hacer, que ni siquiera sé de qué trataba la película. Comenzó a rasguñar suavemente mi espalda. Se sentía bien, creo. Entonces tomó mi cuello en sus manos, me besó. Dejó que me recueste en el sofá otra vez y se tendió a mi lado. Volvió a tomar mi cuello, lo miré. Sus ojos tomaron una expresión entre traviesa y diabólica. Empezó a presionarme. Me faltaba el aire, quise empujarlo. Pero cada vez presionaba con más fuerza. Estaba ahogandome. Me soltó muy lentamente con una risa burlona. Tragué saliba, respiraba agitada. Lo miré confundida, él estaba concetrado en mi boca. Besó mis labios aceleredamente, me dejé llevar. Estaba asustada. Pero lo necesitaba, Jack disponía de mi, era esclava de su antojo. Fue calmándose de a poco.
- ¿Vamos a la piscina?- me preguntó dulcemente unas horas después.
- Eh... si- todavía estaba algo atontada.
Nos cambiamos y entramos a la piscina. Nadamos un rato, jugueteamos, nos salpicamos. Me aburrí antes que él. Salí y me senté bajo la sombra de mi sauce. Él me miraba atentamente desde la piscina con una sonrisa. Luego de un rato, salió y se sentó a mi lado.
- Soy tuyo May- me dijo avergonzado.
A veces, disfrutaba del dolor. El dolor físico no era muy aterrador para mi. Es más, a veces era interesante jugar con ello. Jack se parecía a mi en ese sentido.
- Quiero que me escribas tu nombre May- exclamó entregandome la hoja de un bisturí que llevaba colgada en el cuello.
- ¿Estás seguro?-
- Si, no tengas miedo- me dijo confiado mientras se sentaba delante mio. Dejando al descubierto su pálida y suave espalda.
Tomé el bisturí, a medida que cortaba su piel lo sentía temblar. La sangre empezó a surgir de las heridas.
-Terminé- se levantó del suelo y me miró. ¿Correspondía que él pudiera hacer lo mismo?. Yo quería que lo hiciera. De cierta forma ya sentía su nombre impregnado en mi. Entramos a la casa. Limpió la sangre antes de dejar su nombre en mi piel. Volvimos al jardín, debajo del sauce. Sentí como el frío filo del bisturí perforaba mi piel de a poco. La sensación era parecida a cuando me hize mi primer perforación en la nuca. Me mareé por un segundo. La sangre tibia corría por mi espalda.
Jack se levantó, se paró delante mio con unas gotas de sangre en la mano. Hizo caer las gotas en su boca y se relamió. Me besó levemente y me dijo al oído
- Delicioso, bebería tu sangre si no tuviera que matarte por ello.- Me quedé congelada. Si, estaba un poco loca. Pero Jack, cambiaba de actitud a cada minuto que pasaba. Admito que su morbosidad me seducía. Pero ahora le temía. Terror y deseo al mismo tiempo. Me quedé a dormir en la casa de Tomi. No cenamos.
Al otro día tuvimos que cambiar y lavar las sábanas de la noche anterior. Me fuí temprano. Quería visitar al hermano de Nate y preguntarle el nuevo número telefónico de él, hacia unos meses lo había cambiado y no podía hablar con mi mejor amigo.
Jack decía que Nate no era más que en un intento de narcisista. Quizás es verdad. Nate se quería a si mismo bastante más que a ningún otro.
Cuando pude hablar finalmente con Nate, le conté que estaba mucho mejor gracias a alguien que había conocido. Él se alegró por mi. Pero cuando me preguntó el nombre y contesté
- Jack Urie- se quedó en silencio por más de medio minuto.
- ¿Jack Urie?- preguntó tratando de asegurarse que había oído bien.
- Si, ¿Por qué?, ¿Sucede algo con él?- exclamé con curiosidad. No tengo idea cómo Nate podía conocerlo.
- Nada May, sólo ten mucho cuidado-
Fue lo último que me dijo de él. Lo que me asustó más aún. Pero no voy a dar vuelta atrás ahora. "Hasta el final de todo contigo" fue mi promesa...

Capítulo 5


Tengo que confesar, que aunque a veces la soledad es necesaria, me desespera. Estaba muy sola ultimamente. Escepto los días que pasaba con Tom, Loggan y Jack. En mi cuarto, solía pasar las horas en mi computadora. Hablando con muchisimas personas a las cuales nunca conoci. Pero me entretenía elogiando las fotos de sus blogs o pidiéndoles consejos que nunca ponía en práctica.
Por casualidad, entré en el blog de una chica morocha, me llamó la atención, eran muy interesantes los textos y fotos que publicaba. Me pareció simpática. Ese día fue la primera vez que hablé con ella por messenger. Me sentí muy bien, Amy era su nombre. Aunque no fue nada importante, fue entretenido.
Hacia ya, más de una semana que no sabía nada de Jack. A pesar de todo, lo extrañaba. Si no lo llamé desesperada, tan sólo fue por mantener algo de orgullo. La tarde del Domingo, suena el teléfono de mi casa. ¿Quién llama un domingo a esta hora?. Levanté el tubo,
- Hola- lo reconocí enseguida, era Jack.
- Hola- el tono de mi voz se notó cortante.
- May, yo...- Su voz se oía diferente a la última vez.
- ¿Si? Dime, ¿para qué me llamas?- Intentaba llegar al punto sin rodeos.
- May, perdón, perdoname, te amo May, te extraño- Se escuchaba tan arrepentido, hasta triste... Era obvio que lo perdonaría, ambos lo sabíamos.
- ¿Cómo puedo creerte Jack?- Intenté sonar hostil, él sabe que siempre volveré, una y otra vez.
- May, no volveré a cometer el mismo error, te necesito, pero no puedo estar a tu lado- me extrañó tal declaración.
- ¿Por qué?- le pregunté entonando mi voz...
- Porque no estoy preparado para hacerlo. Tenme paciencia, te amo May. Sigo creyendo que mi vida será a tu lado.- Simplemente no podía resistirme a tal muestra de arrepentimiento. Decidimos vernos el martes por la tarde, entre las seis y la siete, en una cafetería cerca de mi casa.
El lunes Loggan me preguntó si la relación con Jack había mejorado. -Nunca estuvo mal, fue solo una discusión- le contesté sumamente complacida por poder jactarme de eso.
El día martes llegué a la cafetería cerca de las seis. Me senté a esperarlo, Jack era muy puntual... Habían pasado más de 40 minutos, empezé a pensar que no vendría. Mi teléfono no tenía batería por lo que no pude llamarlo. Pasaron más de una hora y media cuando volví a mi casa sumamente descepcionada. Ni siquiera me había llamado. Me preocupé mucho, Jack hubiera avisado si no llegaría, si no iría. Lo llamé, me alivió escuchar que estaba sano y salvo.
Cuando le pregunté acerca de la razón por la que no habia llegado me dijo...
- ¡Ah cierto!, la cafetería, me olvidé-.¿Me olvidé?¿Tan simple como eso?.
- ¿Cómo que te olvidaste?- pregunté indignada.
- Bueno, lo siento, veámonos otro día...- Me propuso tan calmado que me puso nerviosa.
- ¿Cuándo y en dónde? ¡esta vez no voy a esperarte ni cinco minutos Jack!- dije bastante enojada.
- ¿Por qué no vienes a la casa de Tomi el jueves?, sólo estaré yo, él y Loggan viajarán a un campo cerca de aquí, pasarán allí todo el fin de semana.-
- Bueno, está bien, ¿a qué hora te parece Jack?- me gusta pronunciar su nombre...
- No lo sé, cuando quieras- me contestó desinteresado...
Me temo que aunque me ofreció disculpas, éste no es el mismo Jack que conocí. Aunque no puedo decir que dejé de amarlo.
Esperaba con ancias que sea jueves. Extrañaba su piel, sus labios, su voz. El miércoles, por la noche me recosté en el sofá a leer todo lo que Jack había escrito para mi. Cada palabra me recordaba el preciso instante en el cual su voz me recitaba tan emocionantes versos. Aún lo sentía a mi lado a cada minuto. Es la primera vez que siento algo así. ¿Es la primera vez que siento algo así?. No... no lo es. De cierta manera, Nate provocaba algo similar en mi. La diferencia es que a Nate lo conocía hace más de 7 años y a Jack tan sólo hace unos pocos meses. Confiaba en Nate. Dudaba de Jack. Nate era mi mejor amigo. En cambio, Jack, él era por quien enloquecía completamente, pero no era mi mejor nada. No entiendo a qué viene esta comparación. Me dormí y soñé con ambos. Ya no me acuerdo qué, pero lo soñé.
Por la mañana del jueves, desayuné con Amy. Bueno, desayuné en mi cuarto mientras nos comunicabamos por messenger. Ya había comenzado a tomarle cariño. Era bastante diferente a las demás personas que conocí vía internet. Sin embargo, era muy parecida a mi, casi idénticas en varios aspectos. Se había transformado en mi nuevo entretenimiento. Con el tiempo, me dió su número telefónico y hablabamos horas por teléfono. Almorzé algo liviano, solía comer poco por miedo a engordar. Era lo bastante gorda como para seguir engordando. Me encaminé hacia la casa de Tomi. Nerviosa, feliz, entusiasmada, extrañandolo...

24/3/09

Capítulo 4



Estaba sola en casa todos los días, por lo que cada vez que Jack o Loggan me invitaban a pasar el día con ellos, en su casa, iba de inmediato. Por cierto, Jack se había mudado con Tomi y Loggan. Parece ser, que Drake terminó de estudiar y viajó a Londres, el departamento lo vendió, Tomi entonces, lo alojó a Jack con ellos. Ya había empezado a desinteresarme por Dereck, finalmente nombré al inombrable sin ningun efecto secundario severo, tan sólo un pequeño cosquilleo en el pecho y me tembló la vos un poco, sólo eso.
Jack, acaparaba mi mente casi todo el día. Era la persona más dulce. El primer beso, fue tan hermoso. En el jardín, bajo mi sauce favorito, que resulta ser el de él también. Me tomó las manos, me dijo - May, yo no sé por qué, ni cómo, pero... te amo- se puso colorado y vergonzoso. No pude aguantar la emoción de escuchar esas palabras, lo abrazé fuertemente y luego me besó. Creo haber volado aunque sea un segundo. A su lado me sentía libre de recuerdos, libre de mis propias prisiones. Me hacía reír, llorar también. Fueron los días más hermosos, los más bellos de toda mi vida. Siempre estaba presente, solía abrazarme cuando estaba triste, me decía que nos escaparamos a un mundo nuestro. Era tan tentador. Ojala así sea, le contestaba cada vez. Pasó a ser parte de mi. Me desesperaba ver los hermosos mensajes que dejaba para mi dentro de una fisura del sauce. Hablabamos horas y horas por teléfono cuando no estabamos juntos. Pero eso era muy difícil que suceda, no nos separabamos nunca. Lo curioso, es que ni una sola mañana me cansaba despertar a su lado. Cada beso, no era otro beso, era el beso más perfecto, me hacía dar las mariposas en la panza que te dicen tus padres que sientes cuando estás enamorado. Realmente así se siente. Cuando nos reencontrabamos, nos dedicabamos a estudiar cada detalle del otro. Su lunar en la base de su cuello, las cicatrices de sus brazo izquierdo, yo también las tenía. Pero para mi, las suyas eran inconfundibles, estaban grabadas en mi mente, todos y cada uno de sus detalles. Era mi inspiración, y yo la suya. Acostumbrabamos a sentarnos bajo el sauce a leer. Nos gustaba mucho. Él escribía para mi, decía que podría escribir horas tan sólo de lo que sentía cuando lo miraba. Lo había hecho, en mi baúl, tengo guardados los poemas que compuso para mi. Recuerdo aún, lo que sentía al escuchar su voz angelical diciendome al oído, - A pesar de que no ah sido mucho el tiempo, yo creo en que mi vida será a tu lado-. Nunca discutimos ni una sola vez. Eramos el complemento perfecto. Yo nunca se lo dije, pero también creía que mi vida la iba a terminar a su lado.
Ese día llegué a su casa, Tomi me abrió la puerta, lo abrazé, como siempre. Saludé a Loggan. Como me esperaba, Jack estaba en el jardín. Me acerqué a él, estaba hablando por teléfono, me senté a su lado y le sonreí. - Muy bien, nos vemos mañana amor, adiós, si, yo también te amo- me quedé atónita. - ¿con quién hablabas?- le pregunté, - Con Rose- mi expresión lo obligó a explicarme - Una chica que conocí el viernes- me explicó despreocupado, - ¿Qué?- no salía de mi asombro, - Nada May, no importa, permiso- se levantó de la silla y me abandonó otra vez en el jardín bajo el sauce. No podía creerlo, sinceramente no sabía que hacer ahora, yo lo amaba. Sentía que era más importante para mi, que yo misma. Era lo único que me importaba, pensé que sentía lo mismo o sentí que lo pensaba, ¿no es lo mismo?, bueno, no, pero creo en ambos. Fue inconciente, sea cual sea la razón, no la soportaría, las lágrimas caían por mis mejillas. Debe ser una broma, ¿por qué siempre espero que sea una broma?. Me apoyé contra el tronco de mi amado sauce había una nota para mi. La abrí. Diez palabras contenía. Al leerlo me congelé, iba a desmayarme, las imágenes se entremezclaron. Me senté en la silla para intentar recomponerme. Decía algo tan simple y atroz para mi, como: "No te quiero a mi lado nunca más, lo siento". ¿Lo siento? ¡No lo creo! ¿Por qué será que siempre me quedó con la respuesta dentro mio?. ¿Y nuestro mundo? ¿ Y mi vida a tu lado?. Empalidecí, no estoy exagerando, realmente estaba por desmayarme. Lás lágrimas habían transformado mi cara en un mamaracho colorado, mojado y con el maquillaje corrido. Hasta Frankenstein parecería bellisimo si estuviera a mi lado en ese momento. Loggan salió al jardín a regar las plantas, disimuladamente volteé para que no me viera. Odio llorar. Pero Loggan me vió, era muy perceptivo, o quizás soy muy transparente. Suelo repetir las cualidades de la gente. Se acercó corriendo a mi, - ¿Qué pasa May?- exclamó preocupado. - Nada, nada- no quise explicarle. Log me conocía hace más de 6 años, sabía que no debía incistirme, sólo me abrazo fuertemente. Ya no pude disimularlo más, comenzé a llorar fuertemente. Lo apreté contra mi, hay pocas cosas que te congelan el dolor. Personalmente una de ellas es abrazar a Log hasta quebrarle una costilla. Me dió un beso en la frente cuando pude calmarme, aunque aún tenía un nudo en la garganta y repiraba como si tuviera algo atorado. Tomi se acercó a preguntar por Jack, - Se fué a la casa de un amigo de él,- le respondió Log, yo intentaba esconderme detrás de él, pero Tomi antes de irse me preguntó si me pasaba algo, negué con la cabeza. Mi mentira era obvia, pero no dijo nada y volvió a adentro. - ¿Me vas a decir que te pasó?-me insistió Loggan. Repiré profundo, no estaba segura de que las palabras vayan a oírse cuando las pronuncie pero al menos lo intenté. Le dije que Jack había discutido conmigo, sólo eso. Estaba segura de que Loggan hablaría con Jack al respecto. No quería que lo hiciera, pero estaba ocupada en abrazar a Log e intentar no pensar en lo que estaba pasando.
Jack regresó cuando estabamos sentados para cenar, - Ah, ¿se va a quedar a cenar?- dijo con desprecio mientras caminaba a su habitación. Loggan lo miró sorprendido, se levantó de la mesa y como me esperaba, corrió detrás, seguramente iba a "razonar" con él. Tomi comprendió rápidamente e intentó distraerme comentandome sobre la competencia de skate en la que había participado Nate. No me importaba, pero a Tomi le hacía feliz pensar que eso realmente me distraía y me alegraba. Asique fingí, no era la primera vez que fingía estar bien cuando no lo estaba. Por lo que me salía de maravilla.
Empezamos a comer sin ellos, hacía más de 2 horas que estaban encerrados en la habitación. Por fin, se abrió la puerta, lo primero que vi fue la cara horrorizada de Log. Se acercó, e intentó fingir para mi. - Sólo está de mal humor, no te preocupes- me dijo dandome un beso en la mejilla. Acostumbraba a ser cariñoso, pero la cara de horror fingida a mi no me engañaría. Estaba segura de que Jack tenía sus razones, pero el problema es que las desconocía...

Capítulo 3



No pude dormir en toda la noche, no sé por qué. No era una noche ni acalorada, ni fría, no tenía nada de especial. No era mi mente tampoco, no estaba pensando en nada. O... ¿si lo hacía?. Ya no recuerdo. O no quiero recoradarlo. En fin, no dormí esa noche, pero estaba feliz. Era como si de repente, por arte de magia, ya no lo recordara a él, al que ni siquiera quiero mencionar su nombre. No era arte de magia, sabía muy bien que era gracias a Jack.
A las nueve y treinta de la mañana desistí de seguir dando vueltas entre mis sábanas y me levanté a buscar algo para beber. Mi casa hacía meses que estaba vacía. Vivía con mi madre, pero en temporada de turismo viajaba a la playa a trabajar y yo me quedaba en casa. No era una obligación, yo lo decidía, la playa, arena, sol, demasiada gente, definitivamente no iba conmigo. Prefería la soledad, o estar acompañada por mis amigos. Las multitudes me ponen de mal humor. Como de costumbre, la heladera estaba vacía, posiblemente si no saliera de compras algún día no se llenaría. Pero de vez en cuando la abría a ver si me sorprendía encontrando algo. Ya pesaba 7 kilos menos. ¡ Lo que puede lograr la poca fuerza de voluntad!. Volví a la oscuridad de mi habitación, me gusta la oscuridad, es... tranquilizante, si no le temes. Encontré una manzana, me senté en el sofá de mi habitación a comer. Como si fuera un icreíble banquete, ¡tan sólo una manzana!. Quiero verlo, pensé. Me levanté de un salto y tomé el teléfono para llamar a Jack. Me detuve antes de marcar el último número. No podía dejar que notara tanta desesperación, no, no lo llamaría. Suena el teléfono, apenas un segundo después de que haya cortado. - Hola- dije apresurada, - Hola, ¿cómo has dormido? - ¡Era él! - ¿Jack?- pregunté asombrada. -Si- dijo riendo, - ¿cómo conseguiste mi teléfono?- Acabo de preguntarselo a Tomi- exclamó. - Ah, bien, dormí bien- mentí retomando a su pregunta. - Me alegro mucho- me dijo, su voz era tan fascinante, me quedé sin decir nada. - Eh... bueno, quería saber si te gustaría que nos vieramos hoy- estaba muy distraída recorriendo sus labios en mis recuerdos, - si, claro- le dije despacio. -¿A dónde te gustaría ir?- me preguntó cortesmente, - No lo sé, es igual- no me di cuenta que sonaba demasiado desinteresada, - Si no quieres, podemos vernos otro día- No- exclamé rápidamente -no, hoy está bien- aseguré. Luego decidimos que iría a la casa de Tomi, y allí planearíamos la salida. Después de arreglarme dignamente para ver a Jack salí hacia la casa de Tomi, quedaba a unas pocas cuadras. Tomi no estaba en casa, no se nos ocurría a dónde ir. En conclusión, nos quedamos en la casa toda la tarde. Me sorprendía el interés que mostraba por mi. Le pregunté sobre Matthew, me contestó que era algo que habia pasado hace bastante tiempo, lo apenaba. - Pero, hay algo que me ayuda a olvidarlo- me dijo mirandome a los ojos. Hice una mueca de curiosidad - Tú.- me tomó la mano, temblaba, sus ojos se llenaron de lágrimas al igual que los mios... Arrancó un cordón que llevaba en su cuello, no alcanzé a leer lo que decia el dije. Estabamos en la cocina, prendió la llama del calentador y quemó el dije y el cordón. Lo miré extrañada, - Ya no quiero acordarme de mi pasado- hizo una pausa- De que sirve guardar las cosas que me dió, no quiero sufrir más- dijo volviendose al cordón quemado, lo tiró al tacho de basura. Miré mi cuello, tenía un mísero colgante, si el inombrable no me lo hubiera dado, no lo habría usado nunca. Me dió un escalofrío, me entristecí de repente. Lo pensé un minuto, darle el colgante para que lo queme no sólo significaba que quería olvidarme de el inombrable, sino que también, que le estaría dando a Jack un lugar en mi vida. ¿Lo conozco lo suficiente?, ¡si! me contesté imprudente. Lo desaté de mi cuello, me hubiera gustado arrancarlo, pero no tengo la fuerza como para romper ni siquiera un débil cordón. Se lo dí, - Yo tampoco quiero recordarlo- lo miré a los ojos fijamente, entendió lo que significaba. Te entrego mi corazón, le decía con la mirada. Lo comprendió. Esta vez fue más cuidadoso, lo quemó lentamente mientras me observaba, sé que lo hacia, pero yo estaba ocupada en la llama que deboraba de a poco los recuerdos de cada minuto al lado de él. Ya sólo quedaban las cenizas en el suelo. Su mirada me fulminaba, ya no importaba absolutamente más nada. Era la primera vez que alguien había ganado mi corazón en tan sólo dos diás, solía tener mucha precaución en ese tipo de situaciones. Pero él me hacia olvidar hasta de cómo era yo antes de conocerlo, no me importó, confiaba en él.
¿Cuánto dice un silencio?, los suyos me recitan poemas de amor, tristeza... Sus silencios, dicen más que mil palabras. Lo había decidido, voy a hacerlo feliz, me dije. Sé que después de la vida que él había tenido sería difícil. Pero es una persona fuerte. Se lo dije.
Ese día, como el anterior, terminé de contarle sobre mi vida. Confiaba demasiado quizás, le di las herramientas para salvarme, para comprenderme o para terminar de hundirme. Detallé ante sus ojos emocionados y sus palabras sorprendidas y ansiosas, cada segundo del 26 de julio, el peor día de todo el año, lo repetí más de diez veces. Hace tres años ya, que Marco murió. Sin duda fue la persona que más me lastimó, la persona que mas quise, por la que di mi vida. Depués de él, ya no me sentía con fuerzas para vivir. Ese 26 de julio, por fin había logrado que Nate y Marco se llevasen bien. Caminabamos por la calle, Nate iba saltando delante de nosotros. Hubiese querido ir saltando con él pero después de la dosís, ambos quedabamos en un estado deplorable, siquiera podíamos caminar. Eso era lo que Nate más odiaba de él, lo que yo hacía cuando estaba a su lado. Marco reía, yo lo sabía, pero no se le notaba, su rostro estaba inmóvil. No me interesa contar como fue, a Jack muy tristemente se lo insinué. Quizás sea lo peor que le pude contar. Odio llorar, no quiero mostrar mis debilidades. Ya era presa suya, estaba con mi corazón abierto ante él... Me abrazó y prometió cuidarme. Ya se hacía muy tarde, me acompañó hasta mi casa. Intenté no temblar ni tambalear, me daba verguenza que viera lo que producía en mi.

Capítulo 2



Casi un mes después, en el que mi único contacto con el resto del mundo más allá de mi habitación, eran las charlas con Nate, recibí una invitación de Loggan para visitarlo el fin de semana, me insistió mucho con que sería divertido y practicamente me rogó que no pasara un día más aislada en mi cuarto. Acepté muy a mi pesar. El sábado, desperté y con varias horas de anticipación epezé a prepararme, tenía que esconder tras un maquillaje varios días de llanto y unas horrendas ojeras moradas.
Toqué el timbre, era temprano, todavía no era mediodía. Loggan abrió la puerta, me abrazó sorprendido. -¡Entra!- exclamó feliz - Mira quien llegó- dijo a Tomi, el chico que vivía con él... -Que alegría!- exclamó Tomi y me abrazó fuertemente. Tomi y Loggan eran personas muy agradables, sensibles y sobretodo muy expresivos y transparentes. No tenían prejuicios y era muy raro verlos de mal humor. Se habían conocido hace dos años, tenían una amistad a inquebrantable, y se notaba a cada palabra, a cada gesto. Eran un ejemplo para mi. Hacía ya seis meses que vivían en la misma casa, no se llevaban muy bien con su familia. Las razones no vienen al caso.
Tomi me invitó a la sala, donde se encontraban el resto de los invitados. Estaban conversando exaltados, ninguno se dió cuenta que había llegado. Escepto él, que se levantó de la silla aterciopelada y me clavó la mirada. Me quedé perdida en sus perfectos labios, la armonía de su rostro me atrapó. Sonrió tímidamente, se me acercó despacio y me saludó con un delicado beso en la mejilla. El húmedo calor de sus labios me dejó congelada. -Hola, soy Jack, si no me equivoco eres May- me dijo con una voz tan seductora, tan atrapante que no pude salir de mi asombro. Ni siquiera pude contestarle, asentí con la cabeza. Me sonrió y caminó en dirección al jardín. Me senté en una de las hermosas sillas de la sala sin dejar de observarlo. Desde allí, atravéz de un gran ventanal, se podía apreciar un jardín lleno de plantas y flores de una belleza y un aroma inigualables. Sin duda, era mi parte favorita de la casa. Jack se sentó en una silla de madera tallada que se ubicaba debajo de mi árbol predilecto, un maravilloso sauce, sus hojas parecían bailar con el viento, era una maravilla digna de ser apreciada. Otoño, no había visto en mi vida una imágen más bella, lo miraba sin disimulo. De todas maneras, la conversación no era de mi interés. Loggan, que era muy perceptivo, aunque no hacia falta serlo para notar mis ganas de acercarme a Jack, me hizo señas para que vaya al jardín. Me levanté torpemente y abrí con mucho cuidado la puerta de vidrio. Jack estaba de espaldas a mi, no me vería llegar... Antes de que pudiese acercarme para sorprenderlo me dijo serenamente - Es mi parte favorita de la casa- y volteó a verme. Me sorprendió que se haya percatado de mi presencia, habia intentado ser muy cuidadosa de no hacer ningún ruido. Me limité a sentarme a su lado. - Si, es mi lugar favorito también- me miró fijamente. Lo miré, nuestras miradas se mantuvieron entrelazadas por más de 5 minutos, me perdí en la profundidad de sus negros ojos... Aún en ese trance y con una voz suave y curiosa me susurró - No estás bien, ¿te sucede algo?- La pregunta me desconcertó, le dirigí una mirada extrañada, -No estoy demasiado bien, ¿Tan obvia soy?- contesté indignada de mi misma... una leve sonrisa se presentó en su bello rostro, asintió...Pero entonces lo recordé, a él, a el que me había atormentado con su adiós inesperado, mi sonrisa se borró súbitamente. - ¿Es el amor lo que te lastima,no?- logró descubrirme, noté que su mirada también se entristecía. - Si- le respondí intentando no llorar esta vez. Sus lágrimas repentinas me distrajeron de mis pensamientos. Intenté consolarlo, pero rápidamente abandonó su silla y me dejó en el jardín sola. Si no fuera por esa tristeza que dejó notar al abandonarme bajo el sauce, hubiera dado mucha más importancia a tal abandono.
Estuve más de una hora intentando dejar mi mente en blanco, pero el cielo comenzó a nublarse por lo que decidí volver al interior de la casa. Hacía mucho frío, mi piel se había erizado y no tenía nada para abrigarme. Loggan muy amablemente me ofreció que suba a su habitación y busque algo que me gustase para cubrirme. Subí las escaleras sin prisa, caminé lentamente por el pasillo, pensativa. Revisé el armario varias veces, al final me decidí por un sweater gris con una calavera que llevaba un moño rosado, me pareció simpático. Desde nuestra situación bajo el sauce, no lo ví a Jack, ¿se habrá ido sin saludarme siquiera?, pensaba en eso al dar vuelta al pasillo. Lo vi, sentado en el suelo contra la pared. Ya no estaba llorando pero las marcas de sus lágrimas se notaban a causa del maquillaje negro que llevaba alrededor de sus ojos. Tragué saliba, tenía miedo de que me auyentara, pero me acerqué nuevamente y me senté a su lado contra la puerta del baño. Durante 15 eternos minutos estuve mirandolo sin conseguir ni siquiera un mísero movimiento de su parte. Me arrodillé delante de él e intenté sonar comprensiva -Sé que no es fácil, pero puedes confiar en mi- levantó su mirada, intenté transmitirle seguridad, o por lo menos, interés. No conseguí ni una sóla palabra de sus labios. Me puse de pie, y cuando me dirigía al comedor exclamó de repente, casi fué un suspiro - Gracias, pero fue mi culpa- me detuve y volví hacia él, me volví a arrodillar a su lado, esperaba una explicación. - Vivo con Drake- dijo mirando al suelo con verguenza, - ¿Por qué?- pregunté por acto reflejo, - Mi padre nunca pudo aceptar mi relación con Matthew- me dijo tan inocentemente que no pensé en que me estaba confesando que tenía una relación con mi anterior novio, supongo que tenemos gustos similares. Tales similitudes dieron lugar a una profunda conversación de varias horas. Sentimientos, deseos, nuestros dolores y felicidades se hicieron presentes en esa tarde. Sentía que lo conocía más que nadie. Aunque, no sabía que él me había conocido mucho más. Puede que tenga que ver con que una persona sincera es más fácil de conocer. No quiero embellecer mi persona con esto de la sinceridad, pero es lo único bueno que tengo. Esa tarde se mostró tan perfecto e indefenso. Reímos, lloramos. Lo que nunca pude evitar es que a cada momento me guste más. A pesar de saber que no podría estar con él. Cada palabra que salía de sus labios me atrapaba, lo embellecía. Todo terminó en un dulce abrazo que pudo recomponernos bastante. En cuanto se separó de mi, me observó intensamente. ¿Lo haría a propósito?, sería imposible pasar por alto que al mirarme me hacia estremecer, se notaba. Estaba a pocos centímetros de mi, no podía evitar respirar exaltada, él me ponía nerviosa, temblaba. - Chicos...- interrumpió Loggan sin querer - emm.. Perdón- dijo caminando hacia la sala para dejarnos a solas. - No, está bien- dijo Jack antes de que Loggan abandone el pasillo, se levantó de un salto y me ofreció la mano para ayudar a levantarme. Realmente deseaba estar a solas con él, pero bueno, no es algo que yo debía decidir. - Estamos por cenar- anunció Loggan, bajando aceleradamente las escaleras. Nosotros lo seguimos.
Durante la cena, Jack se sentó a mi lado y tomó mi mano por debajo de la mesa. Tan sólo lograba confundir y seducirme cada vez más. Vimos una película, tengo que admitir que ni siquiera eh leído los títulos, Jack me distrajo. Antes de que la personaje principal tome la decisión de suicidarse, decidí marcharme, ya era muy tarde. Jack insistió en acompañarme, no pude negarme. Tuve que devolverle el sweater a Loggan, era su favorito. En el camino, me abrazó fuertemente al verme tiritar de frío y antes de entrar en mi casa me pidió que me comunicara con él en la semana. Me dió su número de teléfono y regresó con Tomi y Loggan, lo habían invitado a pasar la noche.

Capítulo 1



- Adiós!- exclamé después de besarlo por séptima vez, se nos hacian difíciles las despedidas. -¡No quiero irme!- dijo tomandome por la cintura, volví a besarlo. - Se van a preocupar, ¡vamos!-. Entonces me sonrió y lentamente se fue alejando. Lo veía caminar mientras pasaban por mi mente las imágenes de tan maravillosos días que habiamos pasado juntos. Entré nuevamente en mi casa, estaba oscureciendo, por lo que encendí todas las luces. La oscuridad no era buena compañia en una casa tan grande y antigua. Subí las largas y desprolijas escaleras, llegué a mi habitación agotada. Lo primero que hize fue escribir un mensaje en mi celular, "Que tengas un buen viaje, buenas noches, te quiero" se lo envié. Surgió un suspiro en mi, sentía mi corazón lleno de alegría y a punto de estallar. Me recosté en mi cama tratando de conciliar el sueño. Después de varias vueltas e intentos finalmente me dormí. El clima de esa noche era verdaderamente agradable, por lo que descansé muy bien. En época de vacaciones dormía hasta bastante tarde, pero esa mañana me despertó el sol,pues habia dejado la ventana abierta, fue un día tranquilo. Antes de que anochezca lo llamé por teléfono.
-Hola- me saludó cortante.- ¿cómo viajaste?, ¿cómo estás?- pregunté entusiasmada, - No entiendo porque debería de importarte- volvió a ser muy hostil conmigo. - Pasa algo?- esperaba que no fueran malas noticias, -Bueno, realmente si- se hizo un silencio que me estrujó el corazón. -Y...- dudé si realmente quería saberlo, - ¿qué sucede?- pregunté insegura. Tardó en contestarme,- Que estoy cansado, que conocí a alguien-. -Alguien?- ¿a que se refería con alguien? traté de disimular que estaba a punto de llorar. -Si, y la amo, creo que nuestra relación no está en el mejor momento, perdona, pero es mejor así- me quedé congelada sin saber que contestar, -Perdón- me dijo y cortó. Me quedé con el teléfono en la mano, sin saber que hacer. Mi mente se había tildado mientras repetía "¿Por qué?. ¿¡Por qué!? ".. Quizás es una broma, quizás se arrepiente, pensé. Esperé dos días volver a saber de él. Cuando perdí toda esperanza de volver a verlo conmigo, rompí en llanto, mi cabeza se inundó de recuerdos y mi corazón de ilusiones rotas, de una tristeza incontrolable que se apoderó de mi durante dos eternos días. Aún no podía encontrar los motivos, habiamos discutido hace más de dos meses atrás y creía que las cosas entre nosotros estaban de maravilla, por lo menos eso me hacia sentir él. Permanecí varios días en mi habitación llorando, a oscuras, enterrada en mi dolor y mis pensamientos. De repente el molesto sonar de mi teléfono me distrajo, respiré profundamente para disimular mi malestar. - Hola - contesté el teléfono, - ¡May!, ¿cómo estás?- preguntó entusiasmado, era Nate... mi mejor amigo desde que puedo recordar, había viajado a otro país, bastante lejos. Realmente se notaba su ausencia, Nate era de esas personas que no pueden mantenerse quietas, si lo eh visto serio más de dos veces, exagero. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Era emocionante escuchar su voz después de tanto tiempo, además, estaba especialmente sensible, y hacia él no hacía falta disimularlo. -No muy bien- se notaba la angustia en mi voz, -¿por qué?, ¡no me digas que fue él!- dijo enfurecido.. Nate, sentía un particular desprecio por él, los chicos que me gustaban nunca llegaban a agradarle, pero a este, ¡lo odiaba!. No quería darle la razón, pero no le iba a negar algo así a mi mejor amigo. -Si-, para mi sorpresa, en vez de atormentarme con sus típicos "¡te lo dije!" su voz se enterneció y juró mil veces estar arrepentido de haberse ido sin mi, intentó como pudo calmar mi llanto... Hablamos horas, yo soy una persona muy difícil de consolar, exagerda quizás, demasiado inestable. Al menos según mi experiencia vivida, la única persona que me conoce a la perfección y que es capaz de predicir mis actos, es él, Nate... Los días que siguieron a esta llamada fueron una auténtica tortura, tanto para mi como para Nate, que se sentía tan impotente ante mis lágrimas... Nunca pude comprender su huida, ni siquiera después de tantas horas de escuchar sus motivos, no lograron a ser suficientes para mi...